“Vientos de La Habana” Cubano-noir

¿Recuerdan una serie de novelas policíacas escritas por el sueco Stieg Larson y publicadas tras la muerte de este con el nombre global de “Millenium”?. Tanto las novelas como sus adaptaciones fueron un fenómeno cultural la década pasada. Esos thrillers estaban marcados por el frio no sólo espacial, sino también vital de la sociedad sueca. Pues aquí estamos ante el ejemplo contrario: Thriller policiaco a lo caribeño. No podría ser más diferente, ¿no?. Sin embargo la adaptación realizada por el ganador del Goya Félix Viscarret sobre la obra del ganador del premio Princesa de Asturias de las letras me recuerda a las adaptaciones de la obra de Larson.

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Mientras los cálidos vientos azotan las noches de La Habana, el inspector de policía Conde conoce a Karina, una enigmática mujer por la cual se siente profundamente atraído. Al mismo tiempo asignan a un policía tan poco ortodoxo como él la investigación del asesinato de Lissette Núñez, profesora del mismo instituto preuniversitario donde el propio Conde estudió. Conforme comienza una intensa relación con Karina, Conde va construyendo un retrato de la vida oculta de Lissette que le permita dar con el asesino y descubrir que el escenario de sus antiguos recuerdos de estudiante ha cambiado demasiado, como ha cambiado la indescifrable y contradictoria ciudad de La Habana.

 

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Leonardo Padura con los actores que dan vida cinematográfica a sus creaciones

Vaya por delante una aclaración: no he leído las novelas de Padura en que se basa la cinta, por lo que el siguiente artículo se refiere única y exclusivamente al presente y, digámoslo ya, excelente film y tan sólo elucubra sobre los escritos de Padura. Dicho lo cual, nos metemos en harina.

Como he comentado más arriba, la cinta dirigida por Félix Viscarret respira Caribe. Se abre la cinta con una imagen de la capital cubana anocheciendo, seguida de un camión de limpieza que impregna las calles de ese vapor tan de cine negro. En apenas unos planos la inteligente puesta en escena del director nos presenta a uno de los personajes más importantes del film, la urbe Habanera, de manera que todo aquel que ha estado allí la reconozca -Un amigo comentó al ver la cinta que todos y cada uno de los planos del film olían a la Habana- y además nos prepara para vivir esa historia policial.

A su vez también nos presenta al protagonista, Mario Conde (Jorge Perugorría), un policía con el mismo desencanto vital que transpiraban Phillip Marlowe o Sam Spade, con la diferencia de que este detective encuentra una razón para vivir: Karina (Juana Acosta). Ella, enigmática y seductora, le lleva a una nueva adolescencia que le hace recuperar sus sueños de escritor. Esa adolescencia lejana y perdida que recuerda entre risas, música y rones con esos amigos suyos de toda la vida -y que todos tenemos- que están igual de jodidos que él por haber dejado escapar sus sueños es, en realidad, el tema principal del film. Se da la circunstancia de que Conde es policía y un caso le lleva, precisamente, a ese lugar donde pasó la adolescencia, el instituto de La Vívora.

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La historia real del film: un hombre que intenta retomar sus sueños de juventud

En esta cinta, la conexión entre ese instituto de su adolescencia y la vuelta del amor son los que hacen que vuelva a escribir, retomando aquellos sueños de juventud -y ese sobresaliente plano final lo ratifica- pero sin embargo el guión no pone el acento en ello y resiente la trama. No nos engañemos. La historia policial es un Mcguffin, como decía Hitchcock, para contar la vida de ese hombre que desea enamorarse y olvidar la mierda de vida en la que vive, pero precisamente su trabajo le hace ver lo peor de la sociedad.

El film presenta una dicotomía entre el personaje y su entorno y la trama detectivesca. Lo más interesante es la construcción del personaje de Conde con sus amigos, todos magníficos, frente a una trama policíaca de lo más convencional, donde hay algún apunte crítico, pero muy de pasada. Y ya dentro de la parte de Conde como personaje la historia se parte entre sus amigos, sueños y metas y la historia de amor. El inesperado amor de Conde por Karina le hace volver a escribir y a recuperar sus sueños perdidos. El guión, sin embargo, pone más peso en la historia de amor con Karina que en la construcción de su faceta como escritor y eso, en un momento dado, ralentiza el film. Además la resolución de la trama de Karina no es satisfactoria para Conde, pero para el espectador tampoco, por lo que no se entiende que se le ponga tanto énfasis. Y ese es el punto negativo, porque por lo demás, todo es excelente: la brillante construcción de los amigos, relación con sus compañeros policías o la traslación del tópico policíaco a la realidad cubana.

Evidentemente también ayuda un Jorge Perugorría que demuestra que es una estrella dentro de la cinematografía Iberoamericana porque lo vale. El tío se come cada plano en que aparece. Está excelente. Su composición del detective sosegado -no le verás correr, siempre está sentado esperando- romántico, amigo de sus amigos y astuto, está a la par de la de cualquier Tom Hanks (recordemos, 2 oscars), Denzel Washington (otros 2 oscars) o cualquier otro actor internacional que transforma en suyo al personaje para llenarlo luego de matices. Excelsos también están su grupo de amigos, todos ellos con una química descomunal con Perugorría, con los que te ríes y sufres a la par que ellos. Su amigo El rojo, el capitán, Karina … la selección de intérpretes está realmente bien hecha. Incluso el compañero, Manuel Palacios (Carlos Enrique Almirante), cuya interpretación es un poco más endeble -no sabemos si por lo poco desarrollado de su personaje o por el propio actor- se beneficia de la química con Perugorría, dando momentos tan Sherlock/Watson que incluso te hace olvidar la, como digo, convencional -o televisiva- trama detectivesca.

En cuanto a la dirección, nada más empezar ya he dicho que es una dirección inteligente. Sabe presentar a los personajes, sabe cuándo ha de ser espectacular y cuándo debe dejar que sea el actor quien te impresione -algo que directores premiados como Alejandro González Iñárritu no sabe hacer- y sobre todo, sabe cómo de crear atmósfera con la fotografía -excelente labor la de Pedro J. Márquez- con la música o con una sobria pero dinámica puesta en escena.

Sobre la música, aparte de la obligada música caribeña, ajustado tanto el Jazz, tan de cine negro, como ese rock que hace añorar al grupo de amigos ese pasado tan presente en toda la cinta. Sobre la fotografía … poco más que añadir que no se vea en el tráiler. Es cine negro en estado puro. La propia ciudad de La Habana da, aunque pareciera increíble a priori, el tono noir. Recuerda a los policíacos protagonizados por Frank Sinatra en “Hampa dorada” (1967) y “la mujer de cemento” (1968), que ocurre en los resorts de Miami, pero venidos abajo por el paso de los años. Una mezcla entre el decadente Noir post guerra, pero con el color vibrante del caribe y el Neo Noir de finales de los 60 y principios de los 70 donde ya no hay tantos callejones y sí más espacios residenciales.

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El director Félix Viscarret

El director de “Bajo las estrellas” además sabe mostrar el deseo en pantalla, cuando Karina y Mario están tomando unas copas antes de bailar, el garito tiene el color de ojos de él y el color de pelo de ella. Tras uno y otro se encuentra el color contrario del que representan, pero con un punto del color opuesto, dando así más información aún del que da el propio guión. Además, de forma sublime, posteriormente se sucede en dos tiempos una persecución con la relación de ellos, indicando la caza en ambos campos. Sin duda, estos detalles son los que elevan el film.

Vuelvo ahora a comentar las adaptaciones de Stieg Larson y es que, como ocurriera con la saga Millenium, mucho se especuló sobre cómo serían sus intérpretes y llegaron unas adaptaciones televisivas con unos actores que no sólo se ajustaron, sino que hicieron suyos los personajes. Este proyecto sobre las novelas de Padura también tiene un origen televisivo, porque aún a pesar de que esta primera adaptación se ha realizado para cines, el mismo equipo ha adaptado para una próxima serie de TVE las otras tres -de las ocho- novelas protagonizadas por Mario Conde que tienen las estaciones en La Habana como tema de fondo.
La diferencia es que la serie sueca es absolutamente plana y le debe todo a los intérpretes y aquí, como ocurría en “Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres” (2011), la americana, la dirigida por David Fincher, un gran director se posiciona sobre una trama televisiva más que discreta, para ofrecer un espectáculo cinematográfico completo. Para mí Viscarret, más discreto que Fincher, se erige en el gran director que es e impulsa la película con la complicidad del reparto.

En definitiva, estamos ante una pequeña pieza de cine imperfecta, pero disfrutable, donde la primera hora pasa como un suspiro, pero en un momento se pierde por la excesiva “novelización” de un guión que pedía más conexión entre las tramas y menos relevancia al personaje de Karina. Un 7 para un film disfrutable y recomendable.
De hecho, recomiéndala, recomienda el trailer español (o hispano cubano), que no tiene nada que envidiar al estadounidense, británico … o sueco.

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Director Félix Viscarret
Guión Lucía López Coll, Leonardo Padura y Félix Viscarret
Director Cine y Ficción TVE Fernando López Puig
Producción Tornasol Films,
Lía Rodríguez,
Hernández y Fernández PC,
Mistery Producciones AIE
Nadcom Film
Música Mikel Salas
Fotografía Pedro J. Márquez
Montaje Antonio Frutos
Intérpretes Jorge Perugorría
Carlos Enrique Almirante
Mario Guerra
Juana Acosta
Mariam Álvarez
País España-Cuba-Alemania.

Trailer de “Vientos de la Habana”

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Ufff, ¿ya hace tanto de mi última crítica ? Va siendo hora de la “Regresión”

Tras demasiado tiempo liado en otros menesteres, vuelvo a ponerme frente al ordenador para hacer crítica, esta vez “Regresión” de Amenabar, para Pandora Magazine  

 Espero que sea, de nuevo, el principio de una larga amistad 

http://www.pandora-magazine.com/cinetv/critica-regresion-amenabar-vuelve-a-lo-que-conoce/

Hannibal Lecter. El caníbal que siempre has deseado ser.

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Para mí el último gran icono del cine de suspense/terror no es ni Samara de “The ring”, ni “Jeepers Creepers”, ni nada por el estilo, sino el estirado, relamido, pedante y a la vez fascinante Hannibal Lecter.

 

Aunque ahora sea impensable su imagen sin el excelente Anthony Hopkins, con merecido Oscar incluido, ni era la primera opción en prestar sus rasgos al doctor en la cinta que le dio el premio, ni esta fue la primera encarnación del caníbal más famoso del cine. Su historia lleva más de 25 años interesándonos en libros, cine y TV y aunque ya ha perdido un tanto el resuello, todavía son muchos los que siguen su historia. Entre ellos yo, que hice un análisis de la saga al completo para Pandora Magazine.

 

Estos son los diferentes capítulos:

I- “Hunter” Vs. “El dragón rojo” Vs… ¿”Corrupción en Miami”?

II- “El silencio de los corderos

III- “Hannibal

IV- “Hannibal: el origen del mal

V- “Hannibal: la serie de TV” y algunas curiosidades.

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Como siempre, me pongo a escribir y me lío más que una persiana, pero ahí está mi análisis de esta desigual saga y si no estás de acuerdo, francamente querid@, eso no me importa.

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Canción de cuna para un cadáver: ¿A quién le importa qué fue de Baby Jane?

Creo que fue Cecil B. DeMille quien dijo que una buena película ha de empezar con un Shock, con una explosión, y de ahí hacia arriba. Pues según esa norma, “Canción de cuna para un cadáver” (1964) ha de ser una buena película, porque empieza con un sangriento asesinato y de ahí … la cosa se va liando.

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Una envejecida y recluida belleza sureña, Charlotte (Bette Davis), vive devastada por un horrible secreto familiar concerniente a un asesinato. Tras el anuncio de desahucio de Charlotte, Drew (Joseph Cotten) y Miriam (Olivia de Havilland) llegan para ayudarle porque todo parece indicar que ha emprendido un viaje hacia la locura.

En 1962 el director Robert Aldrich rodó una obra maestra del cine de suspense que era “¿Qué fue de Baby Jane?”. En ella, a pesar de un excelentísimo guión y una gran dirección, lo que más brilló fue el duelo interpretativo de dos estrellas del Hollywood de los 30 y 40, que se odiaban abiertamente en la vida real: Bette Davis y Joan Crawford.
La película dejó a todo el mundo boquiabierto porque daban por acabadas a las dos divas y ahí estaban, resurgiendo y haciendo una taquilla brutal. Evidentemente había que plantear un regreso.

Tras un bodriete protagonizado por Frank Sinatra, Dean Martin y Ursula Andress, Aldrich comienza a rodar de nuevo con Davis y Crawford, pero Crawford enferma y la producción se complica. Se lía la cosa porque la actriz de “Flamingo Road” vuelve, pero se siente marginada por la estrecha relación entre Davis y Aldrich y se vuelve a hacer la enferma para presionar y conseguir más protagonismo, por lo que Aldrich se va a París y contrata a Olivia de Havilland antes de despedir a la Crawford, quien se sintió despechadísima y rajó en plan “Salvame” de todos los que participaron. Por cierto, alguna toma suelta y de lejos de la Crawford quedó en la película.

Si la producción es así, ¿cómo podría ser la película? Habitualmente cuando esto ocurre el resultado final es catastrófico, pero Aldrich contaba con un guión atado y bien atado y con las ideas muy claras en cuanto a puesta en escena.

En cuanto el guión es una adaptación de una historia de Henry Farrell, escritor de “¿Qué fue de Baby Jane?” y de la novela corta “¿What ever happened to Cousin Charlotte?”, algo así como “¿Qué fue de la prima Charlotte?”, demasiado parecido al título de la película anterior, por lo que se decidió cambiarlo por el título de la nana escrita por Frank de Vol que suena durante el film, “Hush … hush, sweet Charlotte”.

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“Calla … calla, dulce Charlotte”, que es más o menos la traducción de la nana, puede verse en varios niveles. Se supone que esa nana está escrita por Big Sam (Victor Buono) el padre de Charlotte , quien ama de forma sobreprotectora a su hija. Cuando Charlotte quiere fugarse con su amante John Mayhew (Bruce Dern), Brig Sam le amenaza para que deje a su hija. En una fiesta posterior John deja a Charlotte y este es asesinado. Charlotte encuentra el cadaver y aparece en la fiesta con su vestido blanco manchado de sangre. Big Sam, imponiéndose a Charlotte, se la lleva.

Todo esto ocurre en los 10 minutos previos a los títulos de crédito y en ese tiempo Aldrich ya nos ha dado una masterclass de cine. Nos presenta las fuerte raíces familiares que tiene este drama, y un padre excesivamente sobreprotector que sólo quiere a su hija para sí, mientras su amante le indica que habrá más hombres para ella. Este diálogo es muy revelador, porque casi hace sentir que padre e hija comparten algo más que devoción paterno-filial. En la posterior fiesta vemos una casa dominada por luces y sombras, amenazantes estas últimas. Cuando John deja a Charlotte unos periquitos están encerrados, en una enorme jaula si, pero encerrados. Esto por un lado es un homenaje a la escena más perturbadora de “¿Qué fue de Baby Jane?”, pero también indica que por más grande que sea la jaula, sus habitantes están encerrados igual.
Tras esto se sucede la muerte. Aldrich opta por hacer lo mismo que Hitch en “Psicosis” (1960) y filma la sangrienta escena en blanco y negro, evitando así posibles censuras, pero siendo increíblemente gore para la época.
Finalmente Charlotte encuentra el cadáver y aparece en la fiesta con su vestido blanco con una mancha chorreante de sangre desde su regazo, con todo el mundo mirando y sin hacer nada. Tras esto Big Sam se dirige a Charlotte intentando hacerse cargo de la situación, mientras esta, reacia, se niega, pero finalmente le lleva aparte. Aquí la mancha significa claramente la pérdida de la virginidad de la jóven, no quedando claro si por John o Big Sam, quien fuerza a la joven hacia la oscuridad.

El título “Calla … calla, dulce Charlotte”, no olvidemos que está escrito por su padre, podría deberse porque ellos tienen una relación … bien porque ella sospecha que su padre pudo ser el asesino.

el vestido ensangrentado

Una muy gráfica imagen que dice mucho

una mansión con secretos

Una casa sureña que encierra secretos en su interior

Esta ambigüedad se mantiene durante toda la película, porque no sabemos quién es el culpable del crímen, salvo las sospechas que tenemos de que Charlotte, demente, pudo ser la responsable. Charlotte y Miriam se reprochan mutuamente cosas de sus pasado, por lo que también podría haber sido Miriam. Pero Miriam encuentra un vestido destrozado y desde entonces lo que parece un thriller se convierte en un cuento de terror con una casa que podría estar embrujada por el fantasma de John Mayhew.

El guión, salvando las distancias, me recuerda al de “El sexto sentido” (1999), en el que todo está perfectamente dibujado, pero cuando lo ves por segunda vez, descubres que guionista y director te la han metido doblada. Hay un escritor inteligente que sabe lo que el espectador va a pensar y le da la vuelta. Hay pues un guión muy inteligente, -ATENCIÓN, SPOILER- pero es importante que no se vea una película que sirve de clara inspiración a esta que es “Las diabólicas” (1955), porque el tercio final de “Canción de cuna para un cadáver” está calcado de la película de Henri-Georges Clouzot. -FIN DEL SIBILINO SPOILER-

Robert Aldrich es un director eminentemente masculino y hasta machista, pero sin embargo en su díptico con Bette Davis demuestra una sensibilidad deslumbrante para lo femenino, arrancando unas portentosas interpretaciones de las actrices protagonistas. Sabe que de la Davis siempre se espera que sea una bruja despiadada y desde ahí construye el personaje.
En cuanto a su forma de rodar, como digo antes, elige el blanco y negro para no destacar la sangre pero también para bañar la casa en la oscuridad y crear una atmósfera malsana y amenazante que es otro de los protagonistas del film. Usa también multitud de planos de visión forzada, cenitales, angulaciones etc, jugando con el espectador, en los momentos de mayor tensión para apoyar el estado de incomodidad, demostrando una notable maestría en la puesta en escena.

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Olivia de Havilland y Joseph Cotten

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Bette Davis rodeada de muerte

En cuanto a los actores, puedo hacer un copia y pega de la lista de los que interviene y decir que están todos magníficos. Bette Davis y De Havilland mantienen el duelo interpretativo durante todo el metraje, sin bajar la intensidad ni un segundo. Podría apostillar que la mosquita muerta -en pantalla grande sólo- de De Havilland no habría tenido la intensidad de la Crawford, pero creo que está más apropiada para el papel. Por otro lado tenemos a dos actores de la compañía de Orson Welles, que son el ubícuo Joseph Cotten, que lo mismo vale para un roto que para un descosido, que siempre va a estar elegantemente profesional y a Agnes Moorehead, haciendo uno de esos excéntricos papeles que bordaba. Eso en cuanto a los principales, pero por ahí tenemos a Victor Buono, Cecil Kellaway, Bruce Dern , el ganador de un Oscar George Kennedy y una irreconocible Mary Astor – la femme fatale de “El Halcón Maltés” (1941)- que brillan en sus pequeñas aportaciones.

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Como ya he dicho, todo es soberbio. Incluso hay un cabo suelto para mí que puede obviarse, porque el conjunto es perfecto. Grandes interpretaciones, dirección, fotografía -excelente- y una gran banda sonora. Sin embargo “Canción de cuna para un cadáver” está rodada a la sombra de “¿Qué fue de Baby Jane?”, con el mismo elenco y director, con un tema parecido y muy poco tiempo después. Es difícil superar a la historia de las dos hermanas actrices, pero la película de la que hablamos lo consigue … salvo por un único aspecto, el morbo de ver a las dos actrices sacando lo mejor de si mismas aún a pesar de su odio. Ese morbo es el único punto que pone esta por debajo de la otra, pero eso también ha significado que su recuerdo esté diluido en la historia del cine en favor de la otra.
Ya en la época eso se tradujo en los números, ya que la película costó 2,235,000 de dólares, lo que hoy sería unos 18 millones, recaudando 4 millones, que son 34 millones de hoy que viene a ser el doble de lo que costó “¿Qué fue de Baby Jane?”, -1 millón de dólares- y menos de la mitad de lo que recaudó el film del 62 -9 millones de dólares-. Una pena, porque así entierra la historia grandes películas.

Y le ponemos nota. Un 8 es mi valoración para una gran película que recomiendo a todo aquel que le guste ver cine en estado puro.

Esa ha sido mi opinión y si no te ha gustado, francamente querid@, eso no me importa.

Carlos Pacheco y el capitán América

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El pasado fin de semana tuve la excepcional oportunidad de conocer en persona a uno de los dibujantes que más admiro desde siempre: Carlos Pacheco.

Pacheco es un gaditano que se fue a hacer las américas (como se decía antes) y no sólo se quedó allí, sino que además se ha convertido en toda una estrella. Ahora mismo es el dibujante oficial del cómic de “Capitán América” y por ese motivo, y aprovechando el próximo estreno del film sobre el icónico personaje, la Disney/Marvel le trajo para que nos diera una masterclass sobre su trabajo. El tío, que es un cachondo, se metió al público entre anécdotas varias y su maestría a la hora de dibujar y narrar las aventuras del héroe de las barras y estrellas.

Debo decir que me quedé encantado y además tengo varios de sus trabajos autografiados por él, pero no sólo eso, sino que además me adelantó en exclusiva una cosilla, así que volví con una sonrisa de oreja a oreja.

Como complemento, ese mismo fin de semana Antena 3 emitió los 10 primeros -y espectaculares- minutos de “El capitán Amérca: el soldado de invierno“.  En el presente artículo de Pandora Magazine, analizo esos 10 minutos, comento el encuentro con Pacheco y además avanzamos noticias sobre el futuro del capi en el cine.

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Cartel rollo años 70

Este es el primer acercamiento al film del capi, que se complementará la semana próxima con la crítica de la película.

 

Y si no te ha gustado, francamente querid@, eso no me importa

Le echamos un vistazo a la saga “Robocop”

El pasado mes de Febrero se estrenó en todo el mundo “Robocop”, remake del clásico de ciencia ficción del 87.

A mí, que soy un poco pejillero y me gusta comparar, me dio por hacer para Pandora Magazine una comparativa entre la maestría de Paul Verhoeven y el trabajo de Padhila que podéis leer en este enlace.

Imagecartel del remake

Claro, ya puestos me puse a analizar la saga entera, pero en las películas restantes el nivel bajó y eso sin hablar de las series de televisión que …bueno léelo por ti mismo aquí.

 

En definitiva, son cuatro las películas que componen la saga y voy a poner valoración.

Robocop (1987) de Paul Verhoeven, 8.

Robocop 2 (1990) de Irvin Kershner, 5

Robocop 3 (1993) de Fred Dekker, 4

Robocop (2014) de José Padilha, 5.

 

El monstruo y su Dios. Weller y Verhoeven

El monstruo y su Dios. Weller y Verhoeven

 

 

Con esto queda claro  que, primero, lo de la originalidad en los títulos en Hollywood brilla por su ausencia, y segundo, que si tienes a un genio haciendo lo que se sale de sus santos cojones lo más probable es que lo que venga después será peor … Y eso sin contar con lo que vi en TV, que creo que debería ir a sesiones de terapia tras hacer el intento de tragarmelo.

 

Esa es mi visión, a través de Pandora Magazine de la saga “Robocop” y si no te ha gustado, francamente querid@, eso no me importa.

La niña gorda de Ohio

Cuando la gente lee en mis cortos lo de “La niña gorda de Ohio” sueltan una sonrisa tonta pensando que es una más de mis estrambóticas tonterías, pero para mí tiene un sentido que va más allá de la simple afición al cine.

Cuando Francis Ford Coppola rodó “Apocalypse Now” se encontró que ninguna experiencia previa le había preparado para enfrentarse a aquella película, porque cada nuevo proyecto es un nuevo desafío y más si es un sueño propio. Años más tarde declararía en el documental “El corazón de las tinieblas” que el futuro estaría … bueno, en este enlace se dice todo

Para mí, que no tengo apoyos ni ayudas de ningún tipo, cualquier cortometraje es un desafío, no te digo ya un largo, que puede ser algo imposible en mi situación, así que, como la niña gorda de Ohio de Coppola, espero hacer no ya una obra maestra, sino algo que valga la pena.

 

Juan Pablo Pérez-Padial

Juan Pablo Pérez-Padial

homenaje a un maestro

 

A partir de ahora voy a ir colgando aquí en mi friki-blog los posts que escribo para Pandora Magazine.

Estos posts son sobre todo críticas y análisis de sagas, pero alguna cosilla más tengo por ahí.

Para comenzar voy a colgar la crítica que dediqué a mi amigo José Ramón Larraz poco tiempo antes de fallecer, analizando su película más conocida, “Las hijas de Dracula” (Vampyres), una película tan violenta tanto estética como moralmente, pero sin embargo elegante.

 

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José Ramón Larraz, amigo y mentor

Espero que lo disfrutéis tanto como yo lo hice viendo su película.

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las muy carnales “hijas de Drácula”

Voy a completar este homenaje con otro que hice en formato de cortometraje para el Jameson notodofilmfest. Es un pequeño repaso por la vida de José Ramón hecho desde la modestia y el cariño. Se titula “Su último viaje” y lo tenéis pinchando aquí  -por lo menos hasta que esté disponible en la web del notodofilm- y espero que lo disfrutéis.

 

Este es mi homenaje y si no te ha gustado, francamente querid@, eso no me importa.

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El cartel de mi corto homenaje